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| ¿Que
conoces de nuestra provincia? Compruébalo
en este crucigrama. |
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| TIERMES |
Paisaje
y Arqueología
Termes,
en época antigua y Tiermes, a partir de la Edad
Media, ocupa una amplia y estratégica plataforma
rocosa en la margen del arroyo Manzanares, que deja a
su paso escarpadas vertientes de arenisca roja. En este
espacio, sobre el que planea majestuoso el vuelo del buitre,
que ha situado su cobijo en los altos recovecos de este
bello lugar, donde se integran armónicamente las
ruinas arqueológicas con el incomparable paisaje,
limitando hacia el sur por la línea de cumbres
del Sistema Central.
Historia
Las primeras noticias sobre Termes están relacionadas
con la conquista del Alto Duero por los ejércitos
romanos (143 y 141 a C), en relación con Numancia,
siendo la última ciudad arévaca conquistada
en el Alto Duero, en el año 98 a C., por el Cónsul
Tito Didio, que obligó a sus habitantes a trasladarse
al llano.
A partir de la época visigoda (siglos VI-VII) verá
disminuida su población y la ermita románica
de Santa María, desde la Edad Media, testifica
la existencia de un monasterio y continuidad de la ocupación
humana hasta el siglo XVI, reflejada en los entrenamientos
en torno a la iglesia.
PASEO POR LA CIUDAD
La Termes celtibérica la conocemos por los textos
antiguos y por los datos aportados por la necrópolis
o cementerio que proporcionan información sobre
la cultura material, el ritual funerario y la organización
social de los termestinos. En la ciudad solamente algunas
casas rectangulares que ha dejado sus huellas en la zona
más alta del cerro pueden ser la época celtibérica.
Los restos arqueológicos visibles corresponden
a la ciudad romana, que a lo largo del siglo I alcanzará
un importante desarrollo.
Las importantes construcciones romanas de varios pisos,
hechas de obra de fabrica, asentaron y aclararon sus cimientos
en la naturaleza blanda de la arenisca roja, que constituye
la base natural de Tiermes, donde también excavaron
sus estancias subterráneas o bodegas, para conservar
los alimentos.
El derrumbe y desaparición de las casas y edificios
romanos a lo largo del tiempo, que fueron utilizados como
cantera para la construcción en los pueblos de
alrededor y el acondicionamiento de los terrenos, para
la constructiva romana dejando visible su huella en los
cimientos de las casas y de las calles, así como
en las dependencias subterráneas de casas, graderío
y adecuaducto, proporcionándole a este yacimiento
arqueológico un especial encanto.
La Ermita románica de Santa María conserva
una rica galería porticada (siglo XII) con un magnifico
repertorio iconográfico. Esta es la iglesia para
el principio y para el de la visita del yacimiento arqueológico.
Desde la ermita se desciende hasta otro río para
entrar por la monumental Puerta del Sol, labrada en la
arenisca y llegar al graderío. Escalonado en la
roca, que formó parte de un edificio para reuniones
públicas. Desde aquí accedemos al Barrio
Sur, donde la arquitectura rupestre, con la alineación
de estancias, alacenas y escaleras alcanza su mayor riqueza.
Encima quedan los restos de las ternas o los baños
públicos. Al final de este barrio, se encuentra
la obra publica más importante, como el Acueducto,
(trae agua a la ciudad desde el nacimiento del río
Pedro), justo en este punto donde perfora la roca, a lo
largo, de 140 ms. para salir de nuevo a superficie, atravesando
la casa señorial de acueducto, para dirigirse a
las termas.
La subida a la acrópolis se realiza por la Puerta
Oeste, quizás la más monumental y empinada
para una vez alcanzada la máxima altura descender
hasta el Castellum Aqyue o deposito de agua
con su complicada red de canales, abastecidos por el ramal
norte del acueducto. Estos depósitos coronan el
Foro o plaza central de la ciudad , donde se han localizado
los restos del templo imperial y las tiendas o tebernae
del mercado(macellum), como edificios más significativos;
desde aquí bajamos a la Ermita. |
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Todas
estas rutas forman parte de la amplia oferta del
Patronato Provincial de Turismo de Soria. Los
contenidos y las imágenes de cada uno de
los recorridos han sido facilitados a valonsadero.com
por el propio Patronato. Los textos son obra de
Susana Gómez Redondo, y las fotografías
perteneces al archivo del Patronato de Turismo,
Fernando Santiago, Lourdes Lezcano, Félix
Lozano, Alejandro Plaza, Valentín Guisande,
Manuel Caloto y Paco Lucas.
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