21:49, 07-10-2008
 
 
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SENDERO IBÉRICO SORIANO

GEOGRAFÍAS ÍNTIMAS Y A PIE
A riesgo de echar a andar opiniones encontradas, empezaremos formulando una máxima en la que creemos a pies juntillas: caminar es la más pura esencia del viaje que ser pueda experimentar. No es fácil defenderlo mientras se descubre agua en la luna y se habla de colonias en el satélite vecino.
Corren más los tiempos de los cohetes y los aviones de vértigo que andan los que de la suela de zapatilla, pero no es menos cierto que el senderismo se abre camino con fuerza entre las nuevas modalidades de hacer turismo. Y es que la filosofía del viaje, cuya evolución ha ido pareja a las nuevas tecnologías, no ha sacrificado por ello la atracción antigua del descubrimiento lento y progresivo.
Antes se llamaba andar y hoy tiene verbos en gerundio inglés, pero la fórmula para hacer el camino sigue siendo la misma peregrinación de tacto, de textura, olores y escenarios de siempre. Andar, hacer senderismo o ir de trekking – como el viajero prefiera llamarlo- es viajar sin que el objetivo sea el de una suma y sigue de kilómetros y rápido. Ofrece, además la mejor medicina antiestrés y la pista más directa para desentrañar los secretos de la tierra.
Soria les propone precisamente eso precisamente eso, un sendero de gran recorrido por el que conocer la intimidad breve de una buena parte de su geografía: el sistema Ibérico que por aquí se alza y las estribaciones del Central. Es el GR, unas siglas concisas para designar más de quinientos kilómetros de vías y caminos desde Ágreda hasta Tiermes, para conocer despacio la geografía provincial son correr el riesgo d perderse.
Los senderos de gran recorrido, que trazan mapas por toda Europa, son trayectos de más de cincuenta kilómetros que acaban formando una red extensa de itinerarios pedestres. Señalizados con pequeñas franjas horizontales blancas y roja, no requieren de brújulas para acceder a rincones a los que no sería posible llegar de otro modo que caminando. El GR 86 es uno de estos largos tramos que enlaza por las sierras de La Rioja con otro sendero de gran recorrido éste numerado 93, y por el Sistema Ibérico Zaragozano, el GR 90.
Así, y a través de señales sobre árboles, muros, rocas o postes esparcidas según su dificultad, esta conexión da luz a un camino natural que recorre la desconocida cadena montañosa.
En Soria, sus 510 kilómetros de etapas principales más de las trece derivaciones atraviesan más de una cincuentena de pueblos, cuya cohesión es la generosidad cultural y ecológica. Además, el viajero-caminante podrá alcanzar por este pespunte blanco y rojo las cumbres de Urbión y el Moncayo, así como otros senderos blancos y amarillos, que bajo las siglas PR forman pequeños recorridos, unas veces variantes del grande y otras circuitos cerrados en sí mismos.
Las marcas son básicamente de tres tipos: dos franjas horizontales hilvanan el recorrido, dos ángulos del mismo color indican un cambio de dirección a la izquierda o derecha y una línea blanca en aspa sobre la roja o amarilla advierte de una dirección equivocada.
Distancias entre sí según la complicación que los distintos tramos pueden ofrecer a la hora de seguirlas, nunca se alejan más de doscientos metros una de otra, si bien en los pueblos desaparecen. Para ello, nada como preguntar a quien se cruce en el camino o seguir las explicaciones de la topo-guía editada por el Patronato de Turismo.
Asimismo, al inicio y al final de cada etapa, las localidades que dan la entrada y la salida ofrecen carteles, con explicaciones sobre desniveles, distancias, tiempo, dificultad, teléfonos y datos de interés, alojamientos, porcentaje ciclable, vegetación, fauna… Todos los pueblos cuentan con algún lugar para hacer parada y fonda, y en caso de aquellos que no disponen de ninguno, el Ayuntamiento se ha encargado de habilitar un local o refugio. Esta información se incluye también en la topo-guía, que además contiene desripciones del trazado y su entorno junto a mapas a escala 1:50.000.
Para acabar de orientarnos, postes de madera salpican el recorrido en desvíos importantes, cambios de camino y salidas de los pueblos. Servirán al viajero para hacerse una idea de la distancia en tiempo aproximado que le queda, calculada para muchas entre normales y suaves a un ritmo de tres a cuatro kilómetros por hora. Y un apunte al margen edad no es excusa, ni impedimento. Los GR en general y el soriano en particular están diseñados para excursionistas en mediana forma, que no necesiten saber las técnicas de montaña para recorrer los caminos antiguos que por ellos se dibujan.
Basta, en fin, con seguir la flecha y algunos consejos para que este recorrido íntimo por la tierra soriana sea dulce y satisfactorio. Además del buen calzado, la ropa cómoda y algún que otro repuesto (aunque sea verano, nunca está de más un par de calcetines y una prenda de manga larga), el viajero andarían no necesitará de una mochila pesada, ya que el trazado está pensado para que las etapas siempre duren más o menos un día y acaben en una localidad donde tomar provisiones. Caminar ligero es disfrutar más del paisaje y la excursión.
Asimismo, lo recomendable para aquellas personas que no tengan costumbre de marchar a pie es empezar por las etapas más cortas, dándole a las piernas la opción y el cuerpo la opción de ir entrando por el buen camino. Será necesario programar la caminata de modo que esté asegurada la llegada de día. Lo mejor es empezarla a primera hora de la mañana, tanto por el calor veraniego como por el recorte de luz que los meses invernales le dan a la jornada. Además de informase bien sobre la simbología utilizada (es fácil, no apurarse), es imprescindible saber dónde hay agua y tener en cuenta todas que no en todas las estaciones sobra el líquido elemento (lo más indicado es llevar siempre la cantimplora). Y por supuesto, no hacer fuego, recoger la basura que se genere, evitar molestar a los animales y cerrar los pasos de ganado que vez en cuando habrás de atravesar. Todo ello añadido al respeto por la naturaleza cercana a lo virgenm que alimentará el viaje a manos llenas.
Porque la mixtura soriana, una palabra conocida y derrochada de fusiones, hace el Sendero Ibérico Soriano escenario y argumento reiterado. La situación de sus sierras son el vestíbulo doble que recibe las influencias del Atlántico y el Mediterráneo, dando origen a un clima que estalla de transición y mezcla. Ya hablamos una vez de esta obsesiva heterogeneidad que nutre a la provincia, una variedad de puzzle y caleidoscopio pintándola y esculpiéndola.
Al paso saldrán las manchas de bosques de un valor que traspasa las fronteras de lo local y lo regional. Vigilará el camino la mayor extensión de coníferas de la peninsula, esa prolongación magnífica de pinos silvestres y negrales que el viajero caminante atravesará varias veces entre el Royo y Ucero. Un estadillo de acebos redimirá de frutos rojos el invierno de Garagüeta –densa y excepcional masa de toda la masa de Europa Meridional-, se prolongarán las prehistóricas y continentales sabinas en ejemplares centenarios por Recuerda. Quintanas de Gormaz y el Burgo de Osma, saldrán al paso los mágicos hayedos en Montenegro de Cameros, Almarza, Vinuesa y Santa Cruz de Yanguas, llenarán de fortaleza y textura vieja los robledales de Almarza y Sotillo del Rincón, los quejidos del Madero ofrecerán su naturaleza desde a caballo entre la encina y el roble desde Ólvega a Matalebreras, habría pino laricio en el Cañon del Río Lobos, salpicaban los caminos del Moncayo las encinas, un olor a resina y pino inundará los pulmones en Tardelcuende y Almazán… y un viajero pertrechado en los caminos será dueño y partícipe de tamaño rompecabezas vegetal y policromado, mientras los buitres planean sobre él al atravesar los cañones, y aves peregrinas y rapaces les observan desde los cielos limpios con su visión multiplicada.
Todo ello por la senda de una historia compartida por romanos, medievales, carreteros y trashumantes, que han dejado en la tierra sus caminos de hombres nómadas. Porque no serán sino los trazados antiguos los que predominen en los senderos con dirección de ida o vuelta, que el viajero podrá realizar en cualquier sentido. Jalonándolos, villas monumentales y despoblados, arquitectura noble o popular, casonas y tainas, ermitas, molinos, iglesias, castillos, palacios, yacimientos, huellas de dinosaurios, fiestas, rituales, artesanía, gentes, gastronomía… caminos prietos en la impronta cultural, histórica y artística de lso que un día, como usted, por aquí anduvieron
    TIERRA DE ÁGREDA
    TIERRAS ALTAS
    TIERRA DEL VALLE
    LA SORIA VERDE
    SENDERO IBÉRICO SORIANO
    CAMINO DEL CID
 
NUEVA RUTA
  LA CELTIBERIA SORIANA
Todas estas rutas forman parte de la amplia oferta del Patronato Provincial de Turismo de Soria. Los contenidos y las imágenes de cada uno de los recorridos han sido facilitados a valonsadero.com por el propio Patronato. Los textos son obra de Susana Gómez Redondo, y las fotografías perteneces al archivo del Patronato de Turismo, Fernando Santiago, Lourdes Lezcano, Félix Lozano, Alejandro Plaza, Valentín Guisande, Manuel Caloto y Paco Lucas.
 
 

 

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