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| ¿Que
conoces de nuestra provincia? Compruébalo
en este crucigrama. |
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| GEOGRAFÍAS
ÍNTIMAS Y A PIE |
A
riesgo de echar a andar opiniones encontradas, empezaremos
formulando una máxima en la que creemos a pies
juntillas: caminar es la más pura esencia del viaje
que ser pueda experimentar. No es fácil defenderlo
mientras se descubre agua en la luna y se habla de colonias
en el satélite vecino.
Corren más los tiempos de los cohetes y los aviones
de vértigo que andan los que de la suela de zapatilla,
pero no es menos cierto que el senderismo se abre camino
con fuerza entre las nuevas modalidades de hacer turismo.
Y es que la filosofía del viaje, cuya evolución
ha ido pareja a las nuevas tecnologías, no ha sacrificado
por ello la atracción antigua del descubrimiento
lento y progresivo.
Antes se llamaba andar y hoy tiene verbos en gerundio
inglés, pero la fórmula para hacer el camino
sigue siendo la misma peregrinación de tacto, de
textura, olores y escenarios de siempre. Andar, hacer
senderismo o ir de trekking como el viajero prefiera
llamarlo- es viajar sin que el objetivo sea el de una
suma y sigue de kilómetros y rápido. Ofrece,
además la mejor medicina antiestrés y la
pista más directa para desentrañar los secretos
de la tierra.
Soria les propone precisamente eso precisamente eso, un
sendero de gran recorrido por el que conocer la intimidad
breve de una buena parte de su geografía: el sistema
Ibérico que por aquí se alza y las estribaciones
del Central. Es el GR, unas siglas concisas para designar
más de quinientos kilómetros de vías
y caminos desde Ágreda hasta Tiermes, para conocer
despacio la geografía provincial son correr el
riesgo d perderse.
Los senderos de gran recorrido, que trazan mapas por toda
Europa, son trayectos de más de cincuenta kilómetros
que acaban formando una red extensa de itinerarios pedestres.
Señalizados con pequeñas franjas horizontales
blancas y roja, no requieren de brújulas para acceder
a rincones a los que no sería posible llegar de
otro modo que caminando. El GR 86 es uno de estos largos
tramos que enlaza por las sierras de La Rioja con otro
sendero de gran recorrido éste numerado 93, y por
el Sistema Ibérico Zaragozano, el GR 90.
Así, y a través de señales sobre
árboles, muros, rocas o postes esparcidas según
su dificultad, esta conexión da luz a un camino
natural que recorre la desconocida cadena montañosa.
En Soria, sus 510 kilómetros de etapas principales
más de las trece derivaciones atraviesan más
de una cincuentena de pueblos, cuya cohesión es
la generosidad cultural y ecológica. Además,
el viajero-caminante podrá alcanzar por este pespunte
blanco y rojo las cumbres de Urbión y el Moncayo,
así como otros senderos blancos y amarillos, que
bajo las siglas PR forman pequeños recorridos,
unas veces variantes del grande y otras circuitos cerrados
en sí mismos.
Las marcas son básicamente de tres tipos: dos franjas
horizontales hilvanan el recorrido, dos ángulos
del mismo color indican un cambio de dirección
a la izquierda o derecha y una línea blanca en
aspa sobre la roja o amarilla advierte de una dirección
equivocada.
Distancias
entre sí según la complicación que
los distintos tramos pueden ofrecer a la hora de seguirlas,
nunca se alejan más de doscientos metros una de
otra, si bien en los pueblos desaparecen. Para ello, nada
como preguntar a quien se cruce en el camino o seguir
las explicaciones de la topo-guía editada por el
Patronato de Turismo.
Asimismo, al inicio y al final de cada etapa, las localidades
que dan la entrada y la salida ofrecen carteles, con explicaciones
sobre desniveles, distancias, tiempo, dificultad, teléfonos
y datos de interés, alojamientos, porcentaje ciclable,
vegetación, fauna
Todos los pueblos cuentan
con algún lugar para hacer parada y fonda, y en
caso de aquellos que no disponen de ninguno, el Ayuntamiento
se ha encargado de habilitar un local o refugio. Esta
información se incluye también en la topo-guía,
que además contiene desripciones del trazado y
su entorno junto a mapas a escala 1:50.000.
Para acabar de orientarnos, postes de madera salpican
el recorrido en desvíos importantes, cambios de
camino y salidas de los pueblos. Servirán al viajero
para hacerse una idea de la distancia en tiempo aproximado
que le queda, calculada para muchas entre normales y suaves
a un ritmo de tres a cuatro kilómetros por hora.
Y un apunte al margen edad no es excusa, ni impedimento.
Los GR en general y el soriano en particular están
diseñados para excursionistas en mediana forma,
que no necesiten saber las técnicas de montaña
para recorrer los caminos antiguos que por ellos se dibujan.
Basta, en fin, con seguir la flecha y algunos consejos
para que este recorrido íntimo por la tierra soriana
sea dulce y satisfactorio. Además del buen calzado,
la ropa cómoda y algún que otro repuesto
(aunque sea verano, nunca está de más un
par de calcetines y una prenda de manga larga), el viajero
andarían no necesitará de una mochila pesada,
ya que el trazado está pensado para que las etapas
siempre duren más o menos un día y acaben
en una localidad donde tomar provisiones. Caminar ligero
es disfrutar más del paisaje y la excursión.
Asimismo, lo recomendable para aquellas personas que no
tengan costumbre de marchar a pie es empezar por las etapas
más cortas, dándole a las piernas la opción
y el cuerpo la opción de ir entrando por el buen
camino. Será necesario programar la caminata de
modo que esté asegurada la llegada de día.
Lo mejor es empezarla a primera hora de la mañana,
tanto por el calor veraniego como por el recorte de luz
que los meses invernales le dan a la jornada. Además
de informase bien sobre la simbología utilizada
(es fácil, no apurarse), es imprescindible saber
dónde hay agua y tener en cuenta todas que no en
todas las estaciones sobra el líquido elemento
(lo más indicado es llevar siempre la cantimplora).
Y por supuesto, no hacer fuego, recoger la basura que
se genere, evitar molestar a los animales y cerrar los
pasos de ganado que vez en cuando habrás de atravesar.
Todo ello añadido al respeto por la naturaleza
cercana a lo virgenm que alimentará el viaje a
manos llenas.
Porque
la mixtura soriana, una palabra conocida y derrochada
de fusiones, hace el Sendero Ibérico Soriano escenario
y argumento reiterado. La situación de sus sierras
son el vestíbulo doble que recibe las influencias
del Atlántico y el Mediterráneo, dando origen
a un clima que estalla de transición y mezcla.
Ya hablamos una vez de esta obsesiva heterogeneidad que
nutre a la provincia, una variedad de puzzle y caleidoscopio
pintándola y esculpiéndola.
Al paso saldrán las manchas de bosques de un valor
que traspasa las fronteras de lo local y lo regional.
Vigilará el camino la mayor extensión de
coníferas de la peninsula, esa prolongación
magnífica de pinos silvestres y negrales que el
viajero caminante atravesará varias veces entre
el Royo y Ucero. Un estadillo de acebos redimirá
de frutos rojos el invierno de Garagüeta densa
y excepcional masa de toda la masa de Europa Meridional-,
se prolongarán las prehistóricas y continentales
sabinas en ejemplares centenarios por Recuerda. Quintanas
de Gormaz y el Burgo de Osma, saldrán al paso los
mágicos hayedos en Montenegro de Cameros, Almarza,
Vinuesa y Santa Cruz de Yanguas, llenarán de fortaleza
y textura vieja los robledales de Almarza y Sotillo del
Rincón, los quejidos del Madero ofrecerán
su naturaleza desde a caballo entre la encina y el roble
desde Ólvega a Matalebreras, habría pino
laricio en el Cañon del Río Lobos, salpicaban
los caminos del Moncayo las encinas, un olor a resina
y pino inundará los pulmones en Tardelcuende y
Almazán
y un viajero pertrechado en los caminos
será dueño y partícipe de tamaño
rompecabezas vegetal y policromado, mientras los buitres
planean sobre él al atravesar los cañones,
y aves peregrinas y rapaces les observan desde los cielos
limpios con su visión multiplicada.
Todo ello por la senda de una historia compartida por
romanos, medievales, carreteros y trashumantes, que han
dejado en la tierra sus caminos de hombres nómadas.
Porque no serán sino los trazados antiguos los
que predominen en los senderos con dirección de
ida o vuelta, que el viajero podrá realizar en
cualquier sentido. Jalonándolos, villas monumentales
y despoblados, arquitectura noble o popular, casonas y
tainas, ermitas, molinos, iglesias, castillos, palacios,
yacimientos, huellas de dinosaurios, fiestas, rituales,
artesanía, gentes, gastronomía
caminos
prietos en la impronta cultural, histórica y artística
de lso que un día, como usted, por aquí
anduvieron |
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Todas
estas rutas forman parte de la amplia oferta del
Patronato Provincial de Turismo de Soria. Los
contenidos y las imágenes de cada uno de
los recorridos han sido facilitados a valonsadero.com
por el propio Patronato. Los textos son obra de
Susana Gómez Redondo, y las fotografías
perteneces al archivo del Patronato de Turismo,
Fernando Santiago, Lourdes Lezcano, Félix
Lozano, Alejandro Plaza, Valentín Guisande,
Manuel Caloto y Paco Lucas.
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