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| ¿Que
conoces de nuestra provincia? Compruébalo
en este crucigrama. |
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| MONASTERIO
DE SANTA MARÍA DE HUERTA |
El
cuentakilómetros que sube, la autovía que
se desdobla, el ritmo -de horas y velocidades-... todo
se esfuma con una naturalidad sorprendente. Es como si
un oasis de otro tiempo perviviera a intramuros: dos mundos
ajenos el uno del otro ocupando el mismo espacio y el
mismo siglo, tan distantes entre sí como si pertenecieran
a dos universos. Imaginamos -profanos y naturales de ese
tiempo a extramuros que se pierde tras pasar el umbras
cisterciense- que la mística ha de ser parecida
a este silencio del claustro y esta luz que se cuela por
las vidrieras: apenas un nexo tamizado que viene desde
fuera para traer noticias translúcidas.
Al edificio regido por el Ora et labora de los monjes
hortelanos se accede por una portada formada por un arco
apuntado de seis arquivoltas de decoración geométrica.
un rosetón inmenso y hermoso vigila impasible desde
sus circunferencias concéntricas. tras él,
el silencio. la vida e intramuros se repliega en un susurró
breve. La más que soportable levedad del recogimiento.
El mundo parece dormir aquí, acolchado por la piedra
y los pasos blandos de la escasa veintena de monjes que
hoy viven en retirada del mundo.
La iglesia recibe en clarooscuros de románico-cisterciense
del XIII. Un retablo del XVIII deja ver las tallas de
félix malo, sepulcros y urnas románicas
de los Finojosa... más silencio. menos prisa. Debe
de ser esto el enuentro de Dios con el hombre... La austeridad
que impone la regla de San benito acompaña hasta
el Claustro de los Caballeros. Renacimiento en el cuerpo
superior con arcos adornados por medallones y arquería
en la parte inferior. los benedictinos supusieron una
auténtica revolución en el seno de una Iglesia
más atraída por los cálices de oro
que por los de madera, una forma de entender el mundo
y la espiritualidad basada en los hábitos sobrios,
el humanismo y la mirada de un Dios con un hijo carpintero
y pobre.
Callamos o, de vez en cuando, susurramos. No romper esta
paz del claustro del XVI...Traspasarlo. llegar al refectorio
considerado la obra más maestra del arte cisterciense.
La nave única saluda luminosa. Es una de las primeras
manifestaciones del gótico castellano y sus bóvedas
ojivales miran desde arriba la decoración escasa
y la escalera calada, la clave de una originalidad que
se abre en el muro a través de arcos para acceder
al púlpito. desde allí, la voz de un monje
acompañaba las comidas silenciosas de sus hermanos
benedictinos, guisadas en una cocina adyacente e intacta
en su estructura de tres naves con gran hogar en el centro.
Este ejemplar único por la ausencia de alteraciones
también daba de comer a los conversos, que en un
refectorio distinto se encuentra al otro lado, en dos
naves del XII, construidas con un marcado gusto francés
(no en vano la Orden entró a España por
los Pirineos). Ydejamos atrás Santa María.
Los monjes se levantarán a las cinco menos veinte
de la madrugada. Tendrán vigilia veinte minutos
más tarde, Laudes a las seis y media, la tercia
a las nueve menos cuarto. Trbajo, oración y estudio.
Una campanilla anunciará, cada día y a la
misma hora, la Nona, la Sexta, Víspera, Completas... |
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Todas
estas rutas forman parte de la amplia oferta del
Patronato Provincial de Turismo de Soria. Los
contenidos y las imágenes de cada uno de
los recorridos han sido facilitados a valonsadero.com
por el propio Patronato. Los textos son obra de
Susana Gómez Redondo, y las fotografías
perteneces al archivo del Patronato de Turismo,
Fernando Santiago, Lourdes Lezcano, Félix
Lozano, Alejandro Plaza, Valentín Guisande,
Manuel Caloto y Paco Lucas.
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