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| ¿Que
conoces de nuestra provincia? Compruébalo
en este crucigrama. |
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| BERLANGA
DE DUERO |
Su
pasado de esplendores ha anidado sólidamente en
ella. La historia se desperdiga sin renuncias por todos
los rincones, vistiéndola con sus trajes de elegante
porte en edificios, calles y plazas. Los monumentos más
destacados de esta localidad que concentra buena parte
del turismo provincial, son fruto del mecenazgo de los
marqueses de Berlanga iniciado en el siglo XVI, pero no
serán sino la plaza Mayor y la Colegiata los dos
ejemplos arquitectónicos más representativos
-amén de un castillo emblemático que se
mantiene erguido sobre el valle-. De la plaza, recogida
y magnífica, dicen que es una de las más
bellas de la provincia. Ella, a la que se accede por una
calle hermosa tras la puerta de Aguilera -único
testigo en pie de la muralla medieval-, se abre castellana
en el soportal y el empedrado, mientras presta sombra
a establecimientos, terrazas y puestos en los días
de mercado.
La localidad se apiña en torno a la Colegiata de
Nuestra Señora del Mercado, declarada Monumento
Nacional y uno de los mejores ejemplares de transición
del gótico ojival a la arquitectura renacentista.
Nadie adivinaría que la impresionante iglesia fue
construida en apenas cuatro años (1526-1530). Su
interior de claroscuro se abre a tres naves cubiertas
con ricas bóvedas de crucería, y sostenidas
en ocho monumentales columnas que le dan un cierto aire
de iglesia-salón. Déjese llevar el paseante
por los encantos de la esbelta iglesia en la que se encuentra,
en un recorrido visual prieto en obras que le ofrecerá
los pliegues románicos de la talla de Nuestra Señora
del Mercado, el coro en el centro, los tres retablos renacentistas
del trascoro, el retablo mayor barroco, el sepulcro de
los obispos de Coria presidido por otro bello retablo
gótico y uno más, esta vez en la capilla
de Santa Ana, que se revela como uno de los mejores ejemplos
de pintura hispano-flamenca... Si por casualidad ha degustado
los lagartos dulces berlangueses, entenderá de
dónde viene su forma y su leyenda: colgado junto
a la puerta de entrada, disecado de fantasías,
un caimán se ha hecho célebre en las fábulas
y los misterios. El lagarto fue traído por Fray
Tomás de Berlanga en el primer tercio del XVI,
el hijo más ilustre de cuantos tuvo la villa y
uno de los protagonistas más destacados de la colonización
americana. Descubridor de las Islas Galápagos durante
su viaje a Perú por mandato imperial y precursor
del paso transoceánico de Panamá, el obispo
inició la revisión ética de la Conquista
y la defensa de la dignidad de los indígenas, labor
que luego continuará Fray Bartolomé de las
Casas. Sus restos descansan hoy en la Colegiata, sepultados
en la capilla de los Cristos.
El patrimonio de Berlanga es extenso y derrocha atractivos
en cada calle. Uno de sus hitos indiscutibles está
representado por el rollo gótico situado en las
eras que dan entrada a la villa, y cuyo perfil esculpido
lo pone a la cabeza de los más destacados de la
provincia. Durante el paseo por las estrechas calles,
moteadas de palacetes y escudos en las casas nobles, el
castillo atrae insistente desde la cima del cerro. La
imagen defensiva se ha asomado al valle con diferentes
formas, primero en silueta de fortaleza musulmana del
siglo X y más tarde, desaparecido el castillo primitivo,
en edificación cristiana. Hoy, los restos de la
última se alzan en dos recintos de diferentes épocas,
dejando el siglo XV para el interior y la torre de homenaje
y extendiendo el XVI por el exterior, de gruesos muros
protectores culminados por los robustos torreones cilíndricos.
La historia, confirmada por el único testigo de
la Puerta de Aguilera, cuenta que altas murallas circundaban
la villa fronteriza.
Junto al castillo, una fachada de sobriedad renacentista
resiste al tiempo y sus inclemencias. Ya afrontó
la destrucción del edificio del que formó
parte en la Guerra de la Independencia, un elegante palacio
que tuvo patio jónico y espléndidos jardines
y dio cobijo a nobles, infantes y reyes, incluido Felipe
V. |
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Todas
estas rutas forman parte de la amplia oferta del Patronato
Provincial de Turismo de Soria. Los contenidos y las
imágenes de cada uno de los recorridos han sido
facilitados a valonsadero.com por el propio Patronato.
Los textos son obra de Susana Gómez Redondo,
y las fotografías perteneces al archivo del Patronato
de Turismo, Fernando Santiago, Lourdes Lezcano, Félix
Lozano, Alejandro Plaza, Valentín Guisande, Manuel
Caloto y Paco Lucas.
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