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Nada
como la villa episcopal para acoger días de religiosidad
sobria, castellana e intensa de Pasión y música
sacra. La Semana Santa burgense es uno de los más
impresionantes colofones de ese turismo que combina
monumentos y procesiones, y al que la hermosa localidad
porticada presta el escenario más soberbio. La
sombra alargada de la Catedral vigila especialmente
el Jueves, cuya obertura tiene lugar con el Oficio de
Lecturas y Laudes -presidido por el Obispo-, para continuar
por la tarde con la Misa de la Cena del Señor
y el lavatorio de pies. Pero será más
tarde cuando claroscuros y emociones hagan sonar sus
ecos más sobrecogedores: los Pasos de la Oración
del Huerto y la Cena del Señor recorrerán
la noche desde San Antón hasta la Catedral, donde
tendrá lugar la Hora Santa ante el Santísimo.
Los actos sacros, que desfilarán por todo el
calendario, estarán salpicados de los pentagramas
de la música religiosa, uno de los ejes fundamentales
de esta fiesta burgense. Así, piezas, conciertos,
misas, obras polifónicas... aportarán
una nota más a la Semana Santa de la localidad,
que recordará especialmente al músico
soriano Francisco Soto de Langa, una de las principales
figuras del género religioso llamado Oratorio.
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