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El
Carnaval de Abejar encuentra en los textos de los estudiosos
connotaciones mágicas y religiosas, reminiscencias
del Taurobolio, recuerdos a Mitra y a Osiris, cultos
al sol
Es la Barrosa una fiesta extraña
y bella en la que una vez más aparece el toro
por estas tierras, si bien ahora lo hace de forma fingida.
Porque no hay astado en la localidad pinariega sino
un disfraz con armazón de madera y sábana
engalanada por las mozas, que al ritmo de los cencerros
recorre por la mañana las casas del pueblo en
busca del tradicional donativo y por la noche baila
para morir -simulacro de escopetas al aire- más
tarde. Entierro, vino y resurrección vendrán
a completar el rito, protagonizado por dos quintos de
la localidad.
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